COLOMBA FONTAINE
@colombafontaine
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Haz Krystalia
Centro Cultural Monte Carmelo, Santiago de Chile
2024
Exposición Bipersonal junto a
Mauricio Lacrampette
La salmuera de boráx es un caldo primordial
caliente y homogéneo.
Al perder calor, disminuye la entropía y surge un impulso
inteligente que se expande, ordenando el espacio-tiempo.
Un élan vital cuyo hábito moldea la forma.
Con el calor, el agua también pierde la capacidad de sostenerla mezcla disuelta,
la polaridad del mundo se invierte, desencadenando
la coagulación.
~ solve et coagula –
Brota el verbo y comienza a hacerse un cristal.

Haz Krystalia propone un encuentro con un modo de existencia de la materia que
no suele considerarse vivo, pero cuyo orden y creatividad para autoorganizarse y
crecer sugiere un replanteamiento de esta categoría: los cristales.
Uno de los compuestos que menos tiempo demora en cristalizar es el tetraborato
de sodio, más conocido como bórax. Este se origina naturalmente por la
evaporación continua de lagos estacionarios, produciendo depósitos que podemos encontrar en el Tibet, en California y en las lagunas salinas en Bolivia, el Desierto
de Atacama y la zona norte de Chile.


Históricamente, el bórax se ha usado como fundente en procesos metalúrgicos y
de joyería, en detergentes, jabones, limpieza y en la fabricación de vidrios y
cerámica. Además de encontrarse de forma natural, el bórax también puede
sintetizarse, lo que nos invita a pensar la cualidad post-natural del mundo que
habitamos, donde se vuelve imposible concebir los procesos artificiales como
separados de los naturales y en donde, en más de un sentido, la humanidad
también es fuerza geológica.



Mediante la presentación de cristalizaciones de bórax en distintas etapas de
formación, preparamos un paisaje en el que la inteligencia mineral del cristal se cuela en la temporalidad de la percepción humana, permitiendo la observación
directa de su crecimiento durante el período de exposición.


Diversos cuerpos cristalizados, junto con otros en proceso de cristalización;
asistidos por una serie de artefactos-incubadora diseñados para la ocasión, se
pueden apreciar en el espacio de la Capilla de Montecarmelo, donde habitan, se
forman, crecen, brillan y se oxidan. -
Texto por Mauricio Lacrampette


